Antes de entrar a la habitación donde se encontraban Eduardo, Kevin y Amanda, la señora Marine pidió autorización a la enfermera encargada.
—Amanda, estos señores vienen a buscarte.
Amanda levantó la vista y les regaló a los policías una sonrisa tan inocente que cualquiera habría dudado de que minutos antes hubiera recorrido media ciudad a toda velocidad.
—Díganme, oficiales. ¿En qué puedo ayudarlos?
Uno de los policías carraspeó antes de responder.
—La señora ya nos explicó el motivo por el qu