Mauricio estaba fuera de sí. Habían sido años buscando, en cada caricia y en cada omega, algo que lo hiciera olvidar a Kevin. Sin embargo, solo había conseguido que el vacío se hiciera más grande y más pesado.
—Yo decido cuándo será suficiente. Tú mismo dijiste que me estabas buscando. Déjame cumplir tus deseos, cariño. Este alfa te hará sentir bien.
—No te buscaba para eso —respondió entre pequeñas lágrimas que corrían por sus sonrojadas mejillas.
—Entonces, pa...
Kevin lo interrumpió con un be