Kevin superó todas las pruebas y consiguió el puesto. Al finalizar la evaluación, la encargada incluso le ofreció una disculpa por el malentendido ocurrido durante el proceso de selección. Sin embargo, él no se la tomó a mal; comprendía que solo estaba cumpliendo con su trabajo.
—Bueno, Kevin, bienvenido a la empresa. Llena tus datos en este formulario. Si lo deseas, puedes empezar hoy mismo o incorporarte mañana.
—Gracias. Empezaré hoy. Después de todo, no tengo nada más que hacer.
—Perfecto.