Mauricio sintió que su mente se quedaba completamente en blanco.
Los labios de Kevin se movían con insistencia sobre los suyos, torpes por el alcohol, pero llenos de una necesidad que no parecía tener freno. Aquel beso, con un ligero sabor a licor, terminó convirtiéndose en el primero de su vida.
Desconcertado, incapaz de ordenar sus pensamientos, intentó apartarlo. Sin embargo, el único resultado fue que Kevin lo abrazó con más fuerza, profundizando aquel contacto que hacía tambalear cada una