- Abre los ojos- tardé un momento en obedecer esa orden y un poco más en acostumbrar la vista debido a la oscuridad. El azul del acuario fué iluminando la sala. Los peces se movían lentamente en un mundo lejano, ajeno a todo. Me quedé frente al cristal un largo rato. Hasta que mi corazón logró calmarse y el miedo fue desvaneciéndose.
- Esas personas... por mi culpa...
- Déjalo- me interrumpió Costas a mis espaldas. Cerré los ojos nuevamente
- ¿Cuándo va a terminar esto?-murmuré cansada pero mi