Alguien debía estar jugando. Tal vez solo era alguien muy parecido a él.
Mis piernas temblorosas comenzaron a ir hacia el hombre apoyado contra uno de los pilares del mirador.
El corazón me latía tan rápido que parecía estar a punto de detenerse. Mis pasos inestables, se volvieron firmes y rápidos hasta llegar a su lado y ver el perfil de su rostro.
Lo ví, su perfil relajado, contemplando la vista con los ojos en el horizonte.
Cuando se giró hacia mí, con una pequeña sonrisa en los labios,