- ¿Emilio...?- lo llamé, insegura y asustada. La manera en que me miraba, sin pestañear... La oscuridad es sus ojos, era escalofriante.
- Dije que lo olvidaría... pero ahora que sé que está vivo, no puedo seguir ignorándolo. En este punto, alguien tendrá que morir- horrorizada, me dí cuenta de que ya no me miraba a mí, sino sobre mi cabeza, hacia algún punto del pasillo.
- Bastardo, ¡díselo de una vez por todas!- gritó Costas a mis espaldas pero me paralicé cuando Emilio disparó a cada lado de