Tres años habían pasado desde el intento de secuestro de Victoria y el desastre de Ginebra. La paz reinaba en la superficie, pero dentro de la Mansión del Bosque Oscuro, la vida era... complicada.
Eran las tres de la madrugada. Mikael dormía profundamente, abrazado a Elena. De repente, ambos se despertaron de golpe. No por un ruido, sino por una sensación de presión atmosférica aplastante.
Los cristales de las ventanas vibraban. Los muebles temblaban. —Eirik... —susurró Elena, saltando de la ca