La explanada frente a la torre de Helsinki BioTech estaba tranquila. La nieve caía suavemente sobre el asfalto. Los guardias de seguridad privada de Julian patrullaban el perímetro con confianza, sabiendo que tenían el "Arma Sónica" lista para freír el cerebro de cualquier lobo que se acercara a menos de un kilómetro.
Pero no contaban con el factor Rose.
En la linde del bosque que rodeaba el complejo industrial, no había cincuenta lobos. Había quinientos.
Mikael estaba de pie sobre una roca, co