El sobre llegó en una caja de terciopelo azul, entregada no por un mensajero, sino por el Secretario General de las Naciones Unidas en persona, que llegó temblando a la mansión.
Mikael abrió la carta en su despacho, con Elena y Tor a su lado. —"Cumbre Global para la Coexistencia de Especies" —leyó Mikael con escepticismo—. Ginebra, Suiza. Organizada por la Fundación Humanitaria Thorne.
Elena se tensó al oír el apellido. —Thorne... Es ella. Victoria.
—Dice que quiere firmar un tratado de paz —continuó Mikael, tirando la carta sobre el escritorio—. Dice que La Junta se disuelve y que quiere ofrecer reparaciones por los ataques de su hermano.
—Es una trampa —dijo Tor inmediatamente—. Una emboscada.
—Por supuesto que es una trampa —dijo Elena, caminando hacia la ventana donde se veía a sus tres hijos jugando con la nieve bajo la vigilancia de cien guardias—. Pero es una trampa política. Si el Alfa Supremo de Europa rechaza una oferta de paz pública, los humanos nos verán como monstruos be