20 Años Después
En el gran balcón de la mansión, el viento del norte soplaba con la misma intensidad que dos décadas atrás, pero ya no traía amenazas, solo recuerdos. Mikael y Elena observaban el patio de armas iluminado por antorchas. El tiempo había sido curiosamente amable con ambos. Mikael, inmortal y eterno, apenas mostraba cambios salvo por unas vetas de plata en sus sienes que acentuaban su autoridad regia. Elena, aunque humana, irradiaba una vitalidad que desafiaba a su edad, alimentada