La madrugada en Quantico era fría, y Matthews se había quedado dormido sobre su escritorio cuando Marcus Levin, con la puntualidad de siempre, envió el informe oficial. Al abrirse paso por la red interna del FBI, aquel documento ya no era el mismo que Allyson había redactado con tanto esfuerzo en Grayhaven: estaba pulido, suavizado, y lo más grave, despojado de las referencias directas a la Fundación Halcón Gris.
A cientos de millas de distancia, en su mansión de Grayhaven, Judy Barrymore recib