La oficina de Matthews en Quantico parecía más cansada que él mismo. Sobre el escritorio había tres tazas de café frío, informes apilados y un tablero lleno de nombres y fechas conectados con flechas rojas. Matthews estaba encorvado frente a la pantalla, repasando por enésima vez los reportes de Allyson y Torres desde Grayhaven. Sabía que había algo turbio tras la Fundación Halcón Gris, pero aún no lograba que las piezas encajaran.
Un golpecito suave en la puerta lo sacó de sus pensamientos.
—¿