Allyson entró a su habitación del hotel casi de madrugada, agotada tras otro día de seguir pistas que parecían desvanecerse como humo. A simple vista, todo estaba en orden: la cama impecable, las cortinas cerradas, la maleta junto al armario en la misma posición. Pero cuando dejó las llaves sobre la mesa, notó algo que la detuvo en seco: el marco de la fotografía decorativa que colgaba en la pared estaba ligeramente torcido, apenas un par de centímetros. Allyson era meticulosa hasta en los deta