El viento costero de Grayhaven golpeaba las ventanas del pequeño apartamento donde Allyson Drake revisaba notas y fotografías, tratando de dar sentido a un rompecabezas que parecía incompleto. El timbre de su teléfono rompió el silencio. Era Matthews. Su tono era firme, pero no urgente, como si no quisiera alarmarla demasiado.
—Drake, acaban de encontrar un cuerpo. Un hombre, cuarenta y tantos, vinculado indirectamente a la Fundación Halcón Gris. La policía local lo maneja como un ahogamiento a