El sobre seguía abierto sobre la mesa. La frase estaba escrita con tinta negra, sin adornos: «No todos los halcones vuelan a la luz del día.»
Allyson la leyó otra vez, más por costumbre que por necesidad. Ya la había memorizado. La letra era firme, inclinada, como de alguien que escribe rápido y no duda.
Se preparó un café en la pequeña cafetera de la posada. No necesitaba más cafeína, pero el ritual la mantenía en control. Apoyó el vaso en el alféizar, abrió el portátil y escribió un mensaje c