La noche había caído sobre Grayhaven como una manta densa, húmeda, que absorbía cualquier rastro de calor diurno. Desde la ventana de su habitación en la posada, Allyson Drake observaba cómo las luces de la calle parpadeaban intermitentemente, como si incluso la electricidad se sintiera inquieta en aquel pueblo. Tenía la sensación de que algo se movía bajo la superficie, una corriente invisible que amenazaba con arrastrar a cualquiera que se acercara demasiado.
El teléfono vibró sobre la mesa d