Dos meses después.
El sol se filtraba tímidamente entre las nubes, iluminando el patio del colegio con una calidez suave.
Freddy esperaba junto a la reja, con su pequeña mochila a la espalda y los ojos atentos, escaneando cada rostro que aparecía entre los padres.
Sus ojos brillaron al ver a su madre entre la multitud. Corrió hacia ella sin pensarlo dos veces y se lanzó a sus brazos. Anahí lo sostuvo con fuerza, rodeándolo con sus brazos como si no quisiera soltarlo jamás.
—¡Mami! —exclamó, con