Rossyn y Elliot habían viajado por más de una hora hasta llegar a un pequeño pueblo alejado de la ciudad.
El camino era polvoriento y desolado, las casas viejas y las calles estrechas reflejaban una comunidad olvidada por el tiempo.
Cuando el coche finalmente frenó frente a una casa antigua y desmoronada, Rossyn no pudo evitar sentir una extraña sensación en su pecho.
Elliot bajó del vehículo, caminó hacia la puerta de la casa y la abrió sin decir una palabra.
Luego, volvió a mirarla con una son