Alfonso salió de la oficina a toda prisa, su corazón latiendo con fuerza.
Tomó su teléfono móvil y, con manos temblorosas, abrió la aplicación de correo electrónico.
Escribió la dirección y la contraseña con una rapidez inquietante, casi como si temiera que el tiempo se le escapara.
La pantalla cargó al instante, pero su mirada se detuvo en un lugar específico, como si algo lo llamara con urgencia.
La carpeta de spam. Sin pensarlo, la abrió.
Entonces lo vio. El video estaba ahí, como una revelac