—¡Llamen a la policía ahora mismo! ¡Ella es la asesina de Rosa Hang, debe ir a prisión! —gritó Azucena Morgan, señalando a Darina con el dedo tembloroso, pero firme como una lanza acusadora.
Los niños comenzaron a llorar.
El ambiente se volvió denso, irrespirable, como si el aire estuviera cargado de electricidad y miedo.
Rossyn se abrazó a su madre con fuerza, sollozando, mientras Helmer y Hernán se abrazaban a la falda de mami.
Darina sintió que el piso se le abría bajo los pies. Su corazón se