El corazón de Melody latió con fuerza, cada golpe como un martillo en su pecho. La mezcla de miedo y deseo la envolvió, sofocándola hasta hacerle temblar las manos. Por un instante, todo lo demás desapareció: los libros abiertos sobre la mesa, el murmullo lejano de la ciudad, incluso el aire mismo que respiraba. Todo se redujo a esa voz, a ese recuerdo de lo que habían sido y de lo que aún podrían ser si el destino no los hubiera roto en mil pedazos.
—¿Qué quieres, Demetrio? —su voz tembló, entr