—Hola… —la voz del desconocido fue suave, aunque cargada de una tensión contenida—. Lo siento si te asusté. Mi nombre es Marcus Montiel, soy… bueno, te encontré en el camino, en medio del accidente. Te traje aquí. Todo está inundando, las carreteras están bloqueadas. Lo lamento mucho, debí haberte llevado al hospital, pero no había manera de pasar.
Orla parpadeó varias veces, con el cuerpo aun temblando por el desconcierto.
Había estado a punto de perder la vida y ahora estaba en una cabaña extr