Oriana se quedó con la pequeña Nelly, cuidándola con delicadeza, apenas asegurándose de que la niña estuviera completamente recuperada.
Su corazón estaba lleno de preocupación, pero también de alivio al ver que Nelly sonreía otra vez y jugaba sin dolor.
Mientras tanto, Sienna regresó con Alexis, que la condujo hasta la imponente casa de los García Ruiz. La tensión entre ellos era palpable, un hilo invisible que los mantenía unidos y a la vez los separaba.
—Por favor… ven esta noche a casa —rogó