Sienna se detuvo frente a la tumba de su hermana.
El mármol frío y recién colocado llevaba grabado un nombre que aún le resultaba difícil pronunciar sin sentir que una daga se le clavaba en el pecho.
El viento agitaba sus cabellos, acariciando su rostro húmedo por las lágrimas que no había podido contener durante toda la ceremonia.
Lanzó un suspiro entrecortado.
No podía olvidarlo. Aquella mujer, muerta y enterrada bajo tierra, había sido su hermana pequeña, aquella niña a la que alguna vez quis