Al llegar a casa, la atmósfera estaba cargada de una tristeza silenciosa. Nadie se atrevía a hablar demasiado alto, como si las palabras pudieran romper el frágil equilibrio que los sostenía.
Fue entonces cuando se enteraron de la cruel noticia que terminaría de desgarrarles el corazón.
Sienna, con el alma hecha pedazos, llevó a la pequeña Nelly a dormir con ella y con Melody.
La niña estaba cansada, con los ojos hinchados de tanto llorar, pero apenas se recostó, el sueño la venció.
Horas despué