El BMW de Alberto avanza por la avenida principal, los neumáticos rozando el asfalto con ese sonido suave de lujo bien mantenido. Los restaurantes de la zona desfilan ante mis ojos como escenarios de una obra que no quiero protagonizar. Alberto habla de vinos y reservaciones, pero sus palabras resbalan sobre mí sin dejar huella.
Hasta que los veo.
En el mismo parque donde los había visto antes, Kathy está sentada en un banco con Marcus y otros tres jóvenes que no reconozco. La escena me gol