El auditorio está medio vacío cuando Adriana termina su presentación. Sofía se desliza en el asiento junto al mío con una sonrisa que no promete nada bueno.
—Parece que hiciste buenas migas con Daniel —comenta, jugueteando con su collar de conchas —Qué rápido trabajas.
—Es un buen chico —respondo sin mirarla, guardando mi cuaderno —Nos hicimos amigos.
Sofía suelta una risita.
—Qué suerte tienes, hipnotizando hombres sin siquiera intentarlo.
No me molesto en responder. Recojo mis cosas