El ascensor del edificio Lumbre huele a recién limpiado y café. Presiono el botón de la planta baja y apoyo la espalda contra la pared fría, cerrando los ojos por un segundo. El cansancio de las últimas semanas, las tutorías con Kathy, las mentiras, la culpa, pesan como una losa sobre mis hombros.
El sonido de pasos acelerados hace que abra los ojos justo a tiempo para ver una mano detener las puertas que están a punto de cerrarse.
Jesús.
Entra con esa elegancia natural que lo hace parece