—Ven, siéntate un momento —me pide mi hermano, señalando un lugar en el sofá de la sala—. Un hijo, Gabriel, nunca es planeado cuando mantienes una vida sexual activa como la que llevas con Mía. Todos hemos estado en esa posición alguna vez. —Se ríe con naturalidad—. Recuerda lo que mamá nos contó de papá cuando supo que vendrías al mundo: papá se alegró instantáneamente, pero mamá no, ya que aún no quería tener hijos y tenía muchos planes por delante. Además, falta muy poco para que ustedes se