Mi cuerpo se congela por completo al escuchar la voz de mi hermana en el recibidor. Es como si ella hubiera orquestado este encuentro con una precisión quirúrgica, anticipando cada movimiento.—¡Pero miren quiénes llegaron! —suelta Miranda con una sorpresa fingida, sus ojos recorriendo a Mía con una mezcla de triunfo y desprecio.Mía parece no salir del shock inicial; se queda paralizada, mientras Miranda se burla sin descaro al verla en ese estado de vulnerabilidad. Estefanía, a mi