—Pero, dime una cosa, Cesia, ¿tu hermano estaba ebrio o bajo alguna sustancia como para haber hecho algo tan vil con la hermana de su propia prometida? —pregunto, sintiendo una mezcla de náuseas y una rabia que me oprime el pecho.
Cesia niega con la cabeza, mirando su vaso con una expresión de desprecio absoluto.
—Desafortunadamente, no. Él estaba en sus cinco sentidos. Sabía exactamente lo que estaba haciendo, quién estaba debajo de él y qué consecuencias traería eso. Fue una decisión conscien