Me sorprendo muchísimo en mis adentros al ver que ha crecido bastante en este tiempo que pasó. Recuerdo perfectamente que antes yo era innegablemente la más alta de los dos, pero ahora parezco una simple hormiga indefensa a su lado. Se ha vuelto un hombre mucho más alto, robusto y apuesto. Claro que desde antes ya lo era, solo que ahora ya no queda nada de ese tierno adolescente, sino que se ha convertido en todo un hombre elegante hecho y derecho.
—Mía, ¿por qué demonios no estuviste presente