Mi cuerpo se congela por completo al oír aquellas palabras resonar por los altavoces del salón. Una densa neblina de incredulidad bloquea mis sentidos mientras asimilo el peso de la declaración: de nuevo, mis propios padres me han comprometido con un hombre a mis espaldas, vendiendo mi futuro sin mi consentimiento. Alrededor, la multitud estalla en aplausos educados y felicitaciones, pero para mí el aire se vuelve denso, casi irrespirable. Siento una oleada súbita de náuseas y mareos que me nub