Mundo de ficçãoIniciar sessão<GABRIEL>
Entramos de inmediato a la casa victoriana que nos han regalado para recostar a Mía y hacerla reaccionar. Me preocupa su palidez, ya que ella nunca ha sido así.
—Llamemos al médico —suelta mi madre, preocupada.
—Lo mejor es llevarla al hospital —acota la mamá de Mía y saca un pequeño bote de alcohol con algodón de su bolsa.
Mojo el algodón con el alcohol para luego pasarlo por su nariz. Mía despierta con lentitud.
—¿Qué me pasó?
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