Entraron en una de las boutiques más exclusivas de París. Bella aún no le había dirigido ni una palabra a Lucian, y ese silencio empezaba a irritarlo. Ni siquiera respondía a las preguntas más simples, como si hubiera decidido volverse muda a propósito.
-Bonjour, belles dames et messieurs, bienvenidos a Velvet Sovereign -saludó alegremente un hombre, inclinándose ligeramente.
María sonrió a Bella.
-Nos está saludando -susurró.
Bella solo asintió.
-Lo sé. Estudié francés en el instituto, así que