-¿Qué? -Bella frunció el ceño-. Pero ella... ayer tú...
-Me he expresado con claridad -la cortó Lucian con voz fría y definitiva.
-Pero me hiciste venir a París contigo. Podría haberme quedado en Nueva York -respondió Bella, manteniendo la voz calmada aunque por dentro quería gritar.
Él la ignoró, entró al baño y cerró la puerta detrás de sí como si la conversación ya hubiera terminado.
Bella se quedó clavada en el sitio.
Mil pensamientos violentos cruzaron por su mente, cada uno más tentador q