-Llegaste a casa a las 3 de la mañana. ¿Qué se suponía que debía pensar? -preguntó Bella, con una voz pequeña, casi temerosa de la respuesta.
Lucian soltó una risa corta e incrédula y negó con la cabeza, como si ella lo hubiera decepcionado profundamente.
-No puedo creer esto -murmuró, pasándose una mano por la cara-. Después de todo lo que he hecho por ti... ¿esto es lo que piensas de mí?
Se acercó más, con su presencia abrumadora y la voz más baja.
-Desaparezco unas cuantas horas y, en lugar