De vuelta en aquel cuchitril que Bella se atrevía a llamar hogar, se estaba preparando para su primer día de trabajo real como limpiadora en el enorme restaurante Aurum.Se recogió el cabello negro en una coleta bien apretada y se aplicó un poco de vaselina en los labios carnosos. Levantando un pequeño espejo, estudió su reflejo y sonrió. La pobreza podía haber sido su compañera constante, pero su belleza era solo suya, y se sentía orgullosa de ella, a pesar de los granitos y las pequeñas erupciones que tenía en la cara.Tiró de sus jeans rotos, forzándolos sobre sus caderas. Le quedaban ajustados, un poco demasiado ceñidos para su figura curvilínea, pero no tenía dinero para ropa nueva. Así que tenía que apañárselas con lo que tenía y, con suerte, compraría algo con su primer sueldo, ya que era pago diario.Tomó su bolsito, se lo colgó del hombro y salió a la calle.********(RESTAURANTE AURUM)**Bella observaba cómo la gente adinerada entraba al restaurante en tropel, mientras limpi
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