Bella se duchó y se fue a trabajar, ya que Lucian no estaba en casa. La casa se sentía apagada y vacía. Todavía estaba adolorida, pero apartó la incomodidad y siguió adelante.
Al entrar en la oficina de María, notó de inmediato que algo andaba mal. María estaba sentada detrás de su escritorio, inusualmente callada, mirando al vacío.
-María -la llamó Bella.
No hubo respuesta.
-¡María! -alzó la voz.
María se sobresaltó y levantó la mirada.
-¿Cuánto tiempo llevas ahí parada?
-Solo un minuto -respo