11.
KAYNE
Aguardé en medio de la oscuridad, esperando a que las horas pasaran, que la luna llena desapareciera del cielo con los primeros rayos del amanecer, y no tuve que esperar tanto.
Cuando volví a tomar el control, me encontraba frente a la puerta, de rodillas, como si mi Lycan se hubiese quedado toda la noche allí, y no fue hasta que toqué el frío metal que lo supe.
Ella estaba del otro lado, apoyada sobre la puerta; podía sentir su calor, su esencia misma llamándome como una fina cuerda invi