12.
KAYNE
Dejó el objeto con cuidado sobre la mesa, con la mirada baja, sus manos temblando, volviendo a quedarse parada en el mismo lugar.
—Lo siento… lo siento mucho, Rey Alfa… yo…
—Kayne.
—¿Qué? —alzó sus ojos de nuevo, mirándome confundida, hasta que se dio cuenta y los volvió a apartar.
Definitivamente, sus ojos van a ser mi perdición.
—Solo Kayne, no necesitas utilizar un título conmigo.
—Sí, Rey Alf… sí.
Nos quedamos en silencio después de eso; por primera vez no supe qué deci