Tiana oyó la voz de Fabrizo y su corazón latió con fuerza. Dudó un rato, al final se levantó y bajó lentamente las escaleras.
Los pasos de Tiana eran pesados y lentos, como si estuviera tomando una decisión difícil a cada paso. Cuando por fin se paró frente a Fabrizo, sus ojos estaban llenos de emociones encontradas.
—Fabrizo, acabemos con esto. —La voz de Tiana era temblorosa, pero firme.
Los ojos de Fabrizo se abrieron de golpe: —No, Tiana, te amo, no podemos terminar con esto.
Tiana apartó la