En la profunda noche, el silencio reinaba en la habitación del hotel. Sólo las luces de neón de la ciudad parpadeaban incesantemente a través de los ventanales, proyectando sombras irregulares por toda la estancia.
Al final del pasillo, en la habitación de Camila, Lisa salía sigilosamente, con pasos apresurados y expresión nerviosa, desapareciendo rápidamente en la entrada del ascensor.
A la mañana siguiente, el set de filmación ya bullía de actividad. Apenas llegó Lucía al lugar cuando notó per