A la mañana siguiente, el sol bañaba el campo de equitación mientras las banderas de colores ondeaban al viento. El personal de producción se movía atareado con los preparativos antes de la filmación. Lucía y Camila permanecían junto a los caballos, aparentemente tranquilas, pero con una fuerte tensión oculta entre ellas.
—Lucía, ten cuidado hoy, montar a caballo no es un juego —dijo Camila con una sonrisa fingida, ocultando un destello de maldad en su mirada.
Lucía le devolvió la sonrisa: —Grac