La luz de la mañana entraba suavemente por los ventanales de la casa de Isabella, iluminando cada rincón con un tono cálido y acogedor. La joven se encontraba sentada frente a su escritorio, con una sonrisa que no podía borrar de su rostro. Sus pensamientos giraban una y otra vez alrededor de Marcos, de la propuesta, de la felicidad que sentía y de la seguridad que ahora experimentaba al saber que ambos darían el siguiente paso en su relación. Cada pequeño detalle de los últimos días, cada gest