La mañana se desplegaba tranquila, con una luz cálida filtrándose a través de las ventanas del pequeño café donde Marcos había decidido encontrarse con Fernando y Camilo. El aroma a café recién hecho llenaba el aire, mezclándose con el murmullo suave de los clientes y el tintinear de tazas y cucharillas. Para muchos, era un lugar común, cotidiano, pero para Marcos era el escenario perfecto para sentarse, respirar y compartir un momento importante con sus amigos más cercanos. Había algo en ese c