La mansión estaba sumida en un silencio casi absoluto. La luz de la luna se colaba por las grandes ventanas, dibujando sombras suaves sobre los lujosos muebles de la sala principal. La casa había quedado vacía tras la partida de todos los demás, dejando únicamente a Fernando y Leo. Había sido un día largo, lleno de emociones encontradas, de momentos que exigían calma y cuidado. Aunque Isabella permanecía en su habitación, su presencia seguía palpable en cada pensamiento de Fernando, un hilo inv