El día comenzaba con una tibia claridad que se filtraba entre las cortinas de lino blanco. El reloj marcaba poco antes de las nueve cuando Isabella, sentada junto a la mesa del desayunador, hojeaba un folleto de un colegio privado con expresión serena pero concentrada. A su lado, Sofía mordisqueaba una tostada, pero su mirada estaba fija en la pantalla de su tablet, leyendo silenciosamente un artículo en francés. Era lista. Mucho más que otros niños de su edad. Y no solo por su educación en Fra