―No… ¡No, por favor, no! ―Circe parecía querer correr, algo que no le fue permitido. O al menos fue así hasta que ella, de manera escurridiza, logró zafarse de uno de los hombres y, en medio de gritos, llegó casi hasta la salida.
Estuvo a punto de lograrlo, pero Kethan fue más rápido. Con maestría, logró taclearla y derribarla al suelo.
Mientras Circe luchaba, gritaba y pataleaba, Zander por fin mostró una pequeña sonrisa divertida.
La escena era patética: ¿quién diría que aquella mujer, que si